Hay productores capaces de construir la identidad sonora de un artista y convertir una idea en una grabación que marque una época. Pero no todos tienen la misma claridad cuando llega el momento de responder una pregunta fundamental: ¿cómo se les debe pagar por ese trabajo?
Pongámoslo claro: producir una canción no significa automáticamente ser dueño del máster, autor de la obra o beneficiario de todas las regalías que genere la grabación.
Una misma persona puede ocupar varios lugares dentro de una canción. Lo importante es identificar cada papel y documentarlo correctamente.
1. Honorarios por producción o producer fee
Es el pago por el trabajo realizado: preproducción, arreglos, dirección, grabación, edición, estudio, mezcla o masterización, según lo acordado.
2. Regalías del máster o “puntos de productor”
El productor puede negociar un porcentaje de los ingresos generados por la grabación. Aquí importa definir no solo el porcentaje, sino también sobre qué base se calcula, qué gastos se descuentan y qué usos están incluidos.
3. Regalías administradas por SoundExchange
Un productor, mezclador o ingeniero no cobra automáticamente por aparecer en los créditos. En determinados casos necesita una Letter of Direction (LOD) para recibir parte de las regalías del artista principal.
4. Regalías de autor y compositor
Si el productor también participa de manera autoral en la música o la letra, puede ser reconocido como coautor. Pero no toda recomendación creativa lo convierte automáticamente en compositor.
5. Regalías como intérprete o ejecutante
Si además de producir toca un instrumento, canta o realiza una interpretación que queda fijada en el fonograma, puede tener derechos conexos como ejecutante.
Una misma persona puede cobrar por producir, participar del máster, ser coautor, recibir regalías mediante una LOD y además ser ejecutante.
No está cobrando cinco veces por lo mismo.
Está recibiendo ingresos por cinco funciones o derechos diferentes.
Ese es el punto central: cada función necesita un acuerdo, un crédito, un registro o un mecanismo de recaudo propio.
Lo que no se documenta puede quedarse sin cobrar.
En la industria musical, el talento abre la puerta. Pero son los acuerdos, los créditos, los metadatos y una administración ordenada los que permiten que una grabación siga generando valor con el paso del tiempo.
Andres Cardona Rios | Abogado especialista en Propiedad Industrial, Derechos de Autor y Nuevas Tecnologías.
